MALDIVAS. KURAMATHI ISLAND. DEL 28 DE JUNIO AL 13 DE JULIO
28 de Junio. Salida desde Madrid. El avión sale a las 19 horas. Nos convocan tres horas antes para facturar equipaje. Sin previo aviso, al llegar al aeropuerto el vuelo lo han cambiado a las 18:30 h. Bueno, venimos con tiempo, así que antes llegaremos a Maldivas. Mostradores del 101 al 105. Cinco, irá rápido. Son las 15:30, los mostradores están cerrados. Las 16, las 16:30, nada. Las 17 horas. Aparecen dos chicas. Bien. Nos comunican que ellas no facturan. Mal. En estos momentos, la sala está a rebosar de toda la gente con su correspondiente equipaje. Se hace difícil caminar por entre los bultos y mucho más intentar mover los carritos. Nadie informa de nada. Las 17:30, aparecen las personas que sí facturan. Bien. Sólo son dos. Mal. Las colas rectas que ordenadamente había hecho la gente enfrente de cada uno de los cinco mostradores, se convierten en un amasijo de carros, bolsas, maletas y tablas de surf. Allí nadie pone un mínimo orden.
Nunca había hecho un viaje de “lujo”, pero hasta el momento me parecía bastante peor que cualquier ofertilla que hubiese contratado antes. Nos subimos al avión. 23 D, 24 E, 25 F.....¿25 F? ¿Seguro que este? Pues hay un señor la mar de cómodo disfrutando de mi asiento. No pasa nada. Disculpe, ¿qué asiento tiene?, es que este es el mío. No, es mío, me contesta. Mire aquí tengo mi billete. El mismo. Vamos a hablar con la azafata. Medio en castellano, medio en portugués, la chica me comenta que ha habido un error y que el avión ya venía medio lleno de Portugal y que claro, han duplicado la asignación de asientos. Que me siente donde pueda. Que total, ha hecho cuentas y le sobran plazas. Echamos un vistazo al avión. Después de los nervios iniciales podemos observar con detalle cómo es un viaje de “lujo”. Asientos enanos, tapicería rasgada, los reposamanos rotos, un hedor a orín......nada lo mejor para un viaje de más de 10 horas. Volvemos al tema de las plazas. Desde luego sobran plazas, pero no quedan ni en la ventanilla, ni dos plazas juntas para ir con mi pareja. Después de “negociar” con otro pasajero logramos al menos poder ir juntos. Tranquilo cariño, sólo quedan unas horas de vuelo y ya estaremos en el paraíso prometido.
29 de Junio. El hotel. Después del largo viaje, llegamos a Male. Viaje en barco y hacia la isla. Nos hacen la presentación, nos llevan a la habitación. Primera sorpresa, la pensión completa. Se nos dijo que con la pensión completa podíamos ir a cualquiera de los restaurantes (uno en cada uno de los tres hoteles y cuatro temáticos que hay por toda la isla). Falso. Tan solo podéis comer en el de vuestro hotel, nos dicen. Cambiamos nuestro régimen a media pensión para así poder variar un poco. Así, que la primera en la frente. La segunda, en la habitación. Nada del supuesto mirador en el suelo para ver los peces desde la habitación “overwater”, nada del jacuzzi que salía en las fotos, y por no tener, ni una triste hamaca en la que echarse un rato. La caja de seguridad era bastante anárquica, se abría y se cerraba cuando quería. Mejor guardemos las cosas debajo del colchón. ¿Y el extintor? Totalmente oxidado. Si hay fuego antes me tiro a las llamas. En resumen, nada de acabados que hiciesen pensar que aquello no era el bungalow de un camping de media categoría.
Por la tarde visitamos la isla, buscando las playas salvajes, los rincones de naturaleza, en fin, tal como indica el catálogo buscando la armonía con la naturaleza, rodeados por relucientes playas blancas y aguas cristalinas cerradas por arrecifes de corales. Si Kuoni nos había recomendado venir aquí por encima de otros destinos, seguro que está bien. Vamos paseando. De las conversaciones sobre a ver quién acaba más moreno, quien aguanta más en la playa, quien encuentra la mejor foto, se pasa al silencio. Al silencio provocado por la sorpresa. Donde pensábamos encontrar naturaleza habían botellas de plástico; dónde armonía, cascotes y escombros; dónde playas blancas, ratas y cucarachas; y dónde aguas cristalinas, manchas que mezclan aceites y espumas. Sin creerlo todavía, vamos a cenar y empezamos a corroborar el uno con el otro que lo que habíamos visto era cierto. No puede ser. ¡Que estamos en las Maldivas! Por la noche le comentamos nuestra decepción a Ernesto Vidal, el representante de Kuoni en la isla, y nuestra intención de volver, de que nos cambien a otro hotel, de hacer algo. Que aquello es indigno de llamarse resort, vacaciones o cualquier otra palabra relacionada con naturaleza, ocio o descanso. Nos dice que dejemos pasar un día, que se podían hacer muchas cosas, en resumen, que le diésemos una oportunidad a las vacaciones. Acabamos de llegar después de un viaje largo e incómodo, estamos cansado, así que le hacemos caso. Pensémoslo un poco. Nos vamos a dormir. Creo que pasa un barco. Está pasando. Sigue pasando. Pero bueno, ¡¡¡¿qué es ese ruido?!!!. Salimos a la terraza, y no se ve ningún barco. Buscamos el origen de un fuerte zumbido constante. Cómo si del motor de un barco grande se tratase. Por ahí viene.......¿qué es?. Vaya, lo que faltaba. Según unos, una central desalinizadora, según otros, la central eléctrica que abastecía a la isla. Sí señor, esto si que es lujo, pensé.
30 de Junio. Nos levantamos creyendo que simplemente había sido una pesadilla. Por desgracia, el zumbido seguía. Si el dormirnos había costado, el despertar había sido coser y cantar. 24 horas al día, 7 días a la semana. Esto no puede ser verdad. ¡Basta!. Nos sentimos en ese momento engañados, decepcionados, desilusionados. Además está lloviendo. Llamamos a todo el mundo. A la agencia, a Kuoni, a Ernesto. La mañana se pasa haciendo gestiones para ver qué se puede hacer en esta situación, sin nadie que se responsabilice de lo que nos está pasando. Decidimos empezar a hacer algo. Cogemos la cámara de vídeo y la de fotos, las que habíamos traído para grabarnos tumbados en una hamaca, o fotografiarnos al lado de un mar transparente, y vamos a documentar todo lo que nos está sucediendo, que seguro parecerá exagerado si no lo ven. En cuanto amaine saldremos a ver si lo que vimos el primer día era cierto. Mientras, pudimos comprobar que lo de aguas cristalinas cerradas por arrecifes de corales, nada de nada. Cerradas no, ya que por allí pasaban todo tipo de animales como tiburones, mantas, morenas,....vamos los “hooligans” del Índico, que por mucho que te digan que no hacen nada, no es de lo más atractivo para darse un chapuzón. Y tampoco cristalinas ya que los desechos competían en número y en tamaño con la fauna autóctona. Mientras, sigue lloviendo. Y pasa toda la mañana, toda la tarde, toda la noche.....
1 de Julio. Seguimos en el cuarto. Todo el día lloviendo y parece que hoy tampoco va a ser diferente. Intento recordar lo que nos dijeron: “Pasa el monzón, llueve intensamente pero solo dura cinco minutos, luego a disfrutar del Sol”. Me debe fallar la memoria, voy a ver el folleto: “Es cálido todo el año, influenciado por los monzones, aunque estando en el Ecuador estos resultan muy suaves”. Luego pudimos comprobar la curiosa acepción del término suave, cuando se refiere a vientos y lluvias entre fuertes y muy fuertes que duran más de una semana. Por fin, a media tarde, deja de llover. Un respiro, por favor. Miramos al horizonte y ya se ve otra cortina de agua que se acerca. No tenemos mucho tiempo, así que aprovechemos para grabar.
No hacía falta ir muy lejos. En los primeros cincuenta metros desde la puerta de la habitación encontramos botellas vacías, cajas rotas, plásticos varios, bolsas de todo tipo, chancletas rotas, botes de pintura desparramados por los rincones, montones de cascotes,....en fin, aquí se me acaban las palabras y mejor será ver el vídeo y las fotos que adjuntamos.
Una vez todo grabado, quedamos por la noche con Ernesto, ya que cómo de palabra no nos había hecho mucho caso, pensamos que las imágenes pesarían más. Se quedó alucinado. Le comentamos que no podíamos más, queremos irnos de aquí o cambiarnos o lo que sea, pero no más basura, no más engaño, no más decepción. Le proponemos volvernos a España en el primer vuelo, proponemos que nos cambien a otra isla, incluso proponemos que nos cambien a otro hotel dentro de la isla, ya que otras zonas no estaban tan destrozadas como la nuestra. Él añade otra opción, la de añadirnos a algún circuito por Sri Lanka o India para le segunda semana. Nos parece que también está bien. Se despide con un mañana hablo con Kuoni España y por la tarde os comento.
2 de Julio. Hasta la noche no tendremos noticias pero por lo menos parece que esto se puede solucionar en parte. Aprovechemos el día y hagamos algo. ¿Qué tal una excursión? ¿Te acuerdas de la de Male, la capital, la única ciudad que hay? Sí, vamos. Por favor, ¿la excursión de Male?. No, es que mire, es que el año pasado si que estaba, pero es que este año han quitado algunas, es que no ha dado tiempo de avisar a los clientes. Increíble. Vamos a hablar con Ernesto, y nos reconoce que sí que es verdad, que lo tenían que haber avisado. Este año han ajustado la oferta de excursiones. ¿Y se puede ir por nuestra cuenta? Bueno, hay unos barcos que salen de aquí, lo que pasa es que no siempre se puede hacer la vuelta y nosotros no nos responsabilizamos. Yo os recomiendo que no os arriesguéis. De todas maneras, tampoco podríais ir, con estas lluvias se han suspendido las excursiones hasta que cambie el tiempo. Vaya, sigue la racha.
Sigue el día entre lluvias y vientos. A 10.000 kilómetros de casa, encerrados en una habitación, con un tiempo de perros y teniendo que hacer llamadas y esperando contestaciones. Vacaciones sin preocupaciones, prometían. Y yo que creía que en los viajes de lujo se preocupaban por ti.
Llega la tarde. Hemos quedado con Ernesto para que nos explique cómo han ido las gestiones. Nuestro gozo en un pozo. Después de haber hecho cábalas cuál de las opciones planteadas era la mejor, ninguna había sido aceptada.
Empecemos con la de volver. Que si que podemos volver, nos dice Ernesto. Que ya os he reservado plaza en el próximo avión. Muy bien. Solo un pequeño detalle, que os vamos a cobrar todo igualmente. Gritos y aspavientos. En ese momento, ya vemos que el “representante” de Kuoni, Ernesto, no es tal, ya que poco representa, y que su función, y esta vez sí que coincido con lo que dice el catálogo, es más de “azafata”. Evidentemente, esta opción no es aceptada.
Seguimos con el cambio de hotel. Pues que tampoco es posible. Que esa es una solución que solo se aplica en casos de “overbooking” y ese no es el nuestro. Eliminado.
Más propuestas denegadas. Empalmar la segunda semana que algún circuito que tenga la misma Kuoni por India o Sri Lanka. Tampoco, que no hay plazas. Está todo ocupado.
Por último, cambiar a otra zona dentro de la isla. Para no variar, pues tampoco. Cuatro de cuatro propuestas denegadas.
Porque lo de volver sin devolvernos ni un duro, además al enfado de la no aceptación, se une el hecho de que te lo propongan mostrando una nula sensibilidad a los problemas que estábamos teniendo. No solo no te buscan ni una solución sino que te dicen “mirad, os enviamos para España, que ya habéis pagado y así no dáis más problemas”. Y a uno, que así a primera vista no le parece muy justo, pero bueno, como de derecho andamos justitos, busquemos en algún sitio. Y resulta que se trata en este caso de un contrato de organización de viajes, regido por la ley de 16 de febrero de 1994, en la que se dice que además de la obligación de información, el organizador es responsable de la correcta ejecución del contrato de organización de viajes. Así, si en el transcurso del viaje algunos servicios que son objetos del contrato no pueden realizarse, el organizador debe proporcionar al viajero una alternativa al menos equivalente y gratuita. Además, si los servicios proporcionados no se corresponden con lo prometido, el organizador debe indemnizar al viajero por la diferencia. En resumen, si algo no marcha como estaba previsto, el organizador tiene la obligación de aportar ayuda y asistencia al viajero, así como de proponerle una solución aceptable. Además, la ley hace al tour-operador responsable incluso cuando sus obligaciones deben ser cubiertas por otros prestatarios, o sea, el hotel y las compañías aereas.
Resumiendo, que además de la vergonzosa situación que nos estaba haciendo pasar debido a todos los problemas que he explicado, Kuoni actuó más como “desorganizador” que como organizador, desentendiéndose totalmente de su responsabilidad de velar por nuestros intereses buscando alternativas. Ese mismo día le pedimos a Ernesto que nos prepare una nota firmada en la que redactase lo que había pasado, las alternativas planteadas, indicando que una tras otra habían sido rechazadas. También le indicamos que pusiese por escrito nuestra renuncia a la pensión completa desde el primer día.
Evidentemente, nos fuimos a escuchar otra noche más el zumbido a nuestro habitación, asumiendo que desde allí lo teníamos todo perdido y que en la situación sin salida en la que nos encontrábamos, lo único que podíamos hacer era aguantar los días, esperando que saliese un poco el Sol, y sin caer en la tentación de pensar en los años ahorrando para poder hacer este viaje, ni en los quince días de vacaciones tirados a la basura, ni en la ilusión que teníamos puesto en nuestra luna de miel, una ocasión única para realizar un viaje “especial” (en un sentido diametralmente opuesto) e intentando mantener el buen humor, tragando muchos nervios que los dos pagamos con insomnio, ansiedad, dolores musculares, y falta de apetito. Pero bueno, sigamos...
3 de Julio. A partir de aquí se repetía cada día la misma sensación. Nos levantamos de la cama, pero no nos hemos despertado de la pesadilla. El viento rebotando en las persianas anunciaba otra jornada pasada por agua. Una vez asumida la incompetencia de Kuoni para solucionarnos problema alguno, decidimos hablar directamente con el hotel, acompañados por Ernesto, para ver que podíamos hacer. Nos ofrecieron cambiarnos de habitación con el cambio de semana, es decir el siguiente martes día 6. Misma zona, misma suciedad, mismos cascotes, mismo de todo, pero al menos estaríamos un poco más alejados del zumbido de la central de lo que fuese. En cuanto a los mosquitos no creo que cambie la cosa. En teoría fumigan, pero el hecho de que llueva todo el día elimina el efecto. Así que se están poniendo las botas. Pero bueno, como sigue lloviendo y no se puede hacer nada, siempre podemos entretenernos contando picaduras. Hoy hace un día que le pedimos la nota firmada a Ernesto y no nos ha dicho nada.
4 de Julio. Otro día más. Como mucho, algún regalo en forma de diez minutos de Sol mejoraba un poco nuestra estancia. Pero como dice el dicho “que la alegría dura poco en casa del pobre”, y nunca mejor aplicado después de pagar el importe del viaje. Cuando parecía que ya nada más podía pasar, una vuelta de tuerca más. ¿has visto eso cariño?¿el qué? No nada, no me hagas caso, creía haber visto una cucaracha. ¿Una? ¡Cinco pudimos contar durante nuestra estancia! Finalmente, bueno, después de pisar a la quinta, decidimos llamar al servicio de habitaciones para que quedase constancia de que de verdad existían, y en parte, para que alguien de fuera nos sirviese de test para comprobar que a esas alturas no habíamos perdido la cordura y veíamos cosas que no eran. Por suerte, supimos que estábamos bien al comprobar la cara de asco del chico que vino a limpiarla. Segundo día sin respuesta de Ernesto.
5 de Julio. Nuestra habitación tiene una escalera que baja directamente al agua. Que bien. Esta mañana parece que no hay manchas, así que vamos a darnos el gustazo de bajar directamente al mar. Y como es un hotel de lujo, cuando te vas a dar un baño, no solo puedes practicar la natación sino que también puedes hacer tus pinitos como patinador. Resulta que las románticas e idílicas escaleritas están como llenas de mohín entre verde y transparente que las convierten en un terrible peligro. Más tarde, en la comida, mientras explicamos entre enfados y risas lo que para nosotros había sido una caída ridícula y un morado en la rodilla, se acaba de golpe la risa cuando nos comentan que la vecina de habitación, una señora rusa que venía con nuestro grupo, le había pasado lo mismo, solo que con la mala suerte que las costillas no son tan resistentes como las rodillas. Resultado, un puñado de ellas rotas.
Hoy se cumple una semana desde que salimos de Madrid. Una semana rodeados de basura, las ratitas (a estas alturas ya nos parecían hasta graciosas) rifándose los restos de comida tirados alrededor de los contenedores, con cucarachas en el cuarto, con el zumbido que hasta que cambiemos de habitación que sigue ahí, sin una zona de playa en nuestra zona para poder mojar un pie y con una media pensión más propia de colegio que de hotel de renombre. Haciendo cuentas, unos 800 euros al día. No está nada mal. Y el dinero duele, pero lo peor es el sentimiento de impotencia al ver como te roban, pisan, escupen y menosprecian todas esas expectativas de emociones que te prometen en cada foto y en cada comentario del catálogo. Sin noticias de Ernesto, y ya van tres días.
6 de Julio. Hoy nos han cambiado de habitación. El cambio no es gran cosa, ya que estamos a tan solo 30 metros de nuestra primera habitación. Así que, tanto la basura como la suciedad en el agua es la misma. Al menos, esperamos poder dormir sin el maldito zumbido. Cuarto día desde que le pedimos la nota a Ernesto.
7 de Julio. San Fermín. Parece que sea mentira. Esta vez no hay central eléctrica. Sin embargo, un incesante goteo nos pone en marcha a primerísima hora. Nos sigue el gafe. O no tan gafe. Porque está más lejos del ruido, pero está bastante más atrotinada que la primera. Los azulejos del lavabo resquebrajados, la grifería dudosa, la madera desgastada y rayada. ¡Ah! se me olvidaba. Y esto pasaba tanto en la primera habitación como en la segunda. ¿Intimidad? No, gracias. En vez de “overwater” los podrían llamar “showrooms”. Es realmente molesto, en una habitación de 10 metros cuadrados, no poder salir del lavabo, ni de la cama, ni cambiarte de ropa, sin haber repasado antes que todas las persianas están bajadas. Bien pensado, y tal como estaba el agua también los podían haber llamado “overshit”.
Que tal decir que te venden un hotel de primera categoría y no tienes los acondicionamientos mínimos de cualquier hotel de 2 estrellas de España. El mantenimiento de las habitaciones es el mínimo. Mirándolo detenidamente, podríamos decir que hace años invirtieron en construir el hotel, pero que el paso del tiempo ha ido desgastando, y apenas han gastado nada en ponerlo al día. Volviendo al goteo. Esta vez le ha tocado al aire acondicionado. Se le ha reventado un tubo, o al menos eso es lo que nos ha explicado el telefonista del servicio de habitaciones. Debe ser habitual para poder diagnosticar de esa manera. Ya sabíamos que la nueva habitación no iba a ser nada del otro mundo, pero es que encima tenía goteras.
Salimos a pasear, ya que el tiempo ha mejorado respecto a la primera semana. Esta vez tenemos casi una hora de Sol durante el día. Paseando por recepción, se me dibuja una sonrisa en el interior al ver como una pareja que han alojado cerca de nuestra primera habitación también está protestando. Son más mayores y tienen más mala leche que nosotros, así que no tienen que esperar una semana y les cambian hoy mismo. Me he preguntado varias veces durante estos días que hubiese pasado si en vez de tener aspecto joven y haber ido con buenas formas a hablar de nuestros problemas, hubiésemos tenido pinta de “señores” al principio hubiésemos cogido a Ernesto arrastrándolo hasta recepción insultándole, y no pidiendo una solución correctamente, sino exigiéndola con malos modales. En fin, hoy llamamos a Ernesto. Nos ha dicho que está preparando la nota. Ya lleva cinco días.
8 de Julio. Mi cumpleaños. A lo mejor hoy estoy un poco sensible. De todas maneras, para que no tenga dudas sobre mi escrupulosidad, dos anécdotas significativas: en el restaurante me han dado gambas pasadas. El olor y el sabor a amoníaco me lo llevo toda la noche. Por suerte, tenía regalo de cumpleaños al llegar al cuarto. Una rata en la habitación. ¿Alguien da más?. Voy a ir a recepción (“decepción” para nosotros) y les voy a decir que como detalle está bien, pero que me gustan más los perritos. Sexto día sin la nota.
9 de Julio. Las Islas Maldivas, ya se han convertido en las Islas Malditas. Hoy haremos buceo. Tienen una actividad que consiste en bajar unos diez metros y aprender los principios básicos del submarinismo. A mí me hace ilusión, pero Sandra está un poco reticente. Ella lo intentó hace unos años pero no pudo porque le daba claustrofobia. De todas maneras, la monitora de la clase de buceo me ayuda a convencerla. Le explica que no pasa nada si le fue mal hace un tiempo. Que en la clase que ellos dan, tienen todo el rato un tutor para ti. Máximo uno cada dos personas. Que lo intente. Después de unas dudas, nos apuntamos.
Así que ahí estábamos, vistiéndonos con nuestras gafas, patos y botellas. Nuestra primera sorpresa. Lo que era un monitor por persona, como mucho, uno para dos, resulta que es una para cuatro. Soy aficionado a las matemáticas, así que de una rápida operación podemos deducir que si la clase duraba una hora, y como máximo compartía “mi” profesor con otra persona. Haciendo una media, resulta que me tocaban treinta minutos de profesor. Ahora resulta que somos cuatro. Sesenta minutos entre cuatro, quince minutos de atención de la monitora para casa uno. Bueno, para empezar, ya me han reducido mi inmersión guiada a la mitad. Cállate, cariño, me dice, van a creer que estamos buscando problemas todo el día, y créeme, aunque tus cavilaciones numéricas seguro que son ciertas, no todo el mundo las entiende.
Llegamos al agua, y después de un par de comentarios básicos, y nos metemos, los cuatro debajo del agua. Por desgracia, Sandra, no puede seguir, porque tal como había comentado al contratar la actividad le daba claustrofobia. Así que tras dos minutos intentando aguantar sumergida, decide no continuar. Mi cabeza matemática recalcula la situación y me tocan más minutos de monitora. De todas maneras, al acabar la inmersión todos mis cálculos se van al carajo cuando nos dicen, que a pesar de haber estado tan solo un par de minutos en el agua tiene que pagar como si hubiese estado toda la clase. Le comentamos al jefe de la tienda de buceo que fue precisamente la monitora quién animó a apuntarse a la clase, conociendo sus antecedentes, pero nada. Por enésima vez, fuimos a buscar a Ernesto, para ver si Kuoni podía hacer algo. Pero como éstos de Kuoni son gentes de costumbres, pues eso, que tampoco se podía hacer nada. Cállate cariño, le dije yo esta vez, te digo que no vale la pena, estos no entienden ni de números ni de personas. Aprovechamos para recordarle que queremos la nota firmada. Séptimo día esperando la nota.
10 de Julio. Hoy hemos levantado con una sorpresa. Ayer, Sandra dejó sus sandalias de la boda fuera del cuarto. Suponemos que alguna rata ha querido ser princesa por un día y ha dado buena cuenta de ellas. Nos quedan las dos suelas y un trozo de tira como recuerdo. A parte de este incidente, lo más destacable del día es que en la comida incluida en la media pensión hemos tenido buffet. Quizás así leído no tiene mucha importancia, pero comiendo cada día en el restaurante del hotel, se puede considerar realmente como un premio gordo. Significa poder comer algo que no sea carne con curry o atún. Lo normal es encontrarte con un plato de pasta de primero y de segundo a elegir entre dos platos. A veces también hay ensalada. Y es que ni siquiera intentan ganarte por el estómago.
Y a falta de comida decente, pues te entretienes hablando con la gente. Españoles, ingleses, alemanes. Y te desahogas un poco, y hablas de lo que te ha pasado. Coges un poco de confianza y hasta hablas de dinero. ¿Cuánto os ha costado a vosotros? Y resulta que saliendo de Frankfurt el mismo viaje cuesta 2.000 euros. ¡¿Qué?! Pero si a nosotros nos ha costado el triple. Y que el euro lo tenemos todos para bien y para mal, y que 2.000 euros son lo mismo desde Algeciras hasta Flensburgo. Y la verdad, que a mi esto cada vez me huele peor. Y quizás entiendo mejor lo que está pasando. Beneficio seguro que sacan con todos, por lo que les cuesta debe andar por debajo de los 2.000 euros. ¿Y la diferencia? A mi me da que alguien de Kuoni está ahora mismo en una hamaca en el Caribe pensando: “Esto sí que es un paraiso”. ¿Ernesto? ¿La nota? Ni Ernesto, ni la nota. Ya van ocho días.
11 de Julio. Se acerca el final. Por fin. Nos han pasado tantas cosas. Ya casi se me van olvidando. Creo que tendríamos que conseguir la nota de una vez. Vamos persiguiendo a Ernesto durante todo el día. Llamadas al móvil, notas en recepción, visitas al hall, pero nada, hasta la tarde no podemos encontrarle. Que tal Ernesto. ¿Bien el día?. Es por el tema de la nota, mañana es el último día, hace unos cuantos que te la pedimos y la queremos. A ver si coincide con lo que pasó. Las palmaditas en el hombro y las sonrisitas se convirtieron en cara de cordero degollado y miradas al suelo. Bueno, es que veréis, he hablado con mi jefe en Madrid, me ha dicho que no puedo firmaros nada. Que ni se me ocurra. Que no me la juegue. Nosotros, alucinando. Pero si eres el representante de Kuoni bien tendrás que recoger una queja de un cliente tuyo. No, lo siento, me sabe mal por vosotros, pero no puedo firmar nada, ni coger niguna reclamación. Como máximo os puedo dar una copia, sin firmar claro, del informe interno que enviaré a la central. Vale, pero déjanos echarle un vistazo antes para ver si es verdad lo que pones. Vale, mañana os lo doy. ¡Ernesto! ¿y para esto 9 días de espera? Lo siento, ordenes de la central.
12 de Julio. Último día en Kuramathi. Lo bueno de que todo haya salido mal es que tampoco tenemos ningún tipo de pena por acabar con nuestra luna de miel. Ya haremos una de verdad más adelante. De momento ésta, nos la han destrozado. Como Kuoni se niega a aceptar las reclamaciones que le planteamos desde el primer día, decidimos constatar nuestro enfado dejando la reclamación en el hotel. Ahí, el “manager” del Kuramathi Cottage, Riazz, y el responsable de recepción, que han estado al día de nuestras quejas desde el primer día, no facilitan todo para realizar la reclamación, en la que explicamos todos los problemas que hemos tenido en nuestra estancia. Los dos firman la reclamación que recoge las quejas. Adjuntamos una copia.
Mientras, seguimos esperando para que Ernesto nos dé la copia del informe que va a enviar. Pasan las horas. Nos comenta que tiene una cena, y que después lo acaba y nos lo deja en recepción. Bueno, esperamos. Ya es noche entrada. Han pasado dos horas después de la cena. Llamamos a Ernesto. ¿Ernesto? Hola chicos, lo siento mucho, pero hasta mañana no os puedo dar nada. Lo tengo acabado, pero mi jefe me ha comentado que hasta que no lo lea él no puedo entregarlo. ¿Qué pasa Ernesto? ¿vas a poner cosas que no son ciertas? ¿Si es tu informe de lo que ha pasado aquí, puede saber más alguien que ha estado en Madrid? ¿O es que estamos hablando de censura, pura y dura? Lo siento, son cosas de la central, contestó. Mañana por la mañana en el aeropuerto os podré dar una copia.
13 de Julio. Hoy cogemos el avión. Son las seis y media de la mañana. Primero cogeremos un barco para que nos lleve al aeropuerto. Y allí para Madrid. Vamos a recepción para liquidar la cuenta de gastos. Todo correcto hasta que vamos a pagar. Sacamos el sobre que nos habían dado en el banco y nos dice el recepcionista que un billete de los que hay que no lo aceptan, que tiene un trozo con un celo y que no aceptan ese billete. Pedimos que venga alguien responsable para hablar. No hay nadie allí que dé la cara. El recepcionista simplemente dice que no, que no y que no. A todas estas el tiempo va pasando y la furgoneta del hotel preparada para ir a coger el barco que nos dice que se va, que no puede esperar más. En una de las situaciones más desagradables que he vivido nunca, tratado de una forma que rozaba el insulto, decidimos pagar la diferencia con euros, a un cambio de moneda más propia de la extorsión que de la seriedad que se le supone a un hotel de categoría. Una vez en el barco, resulta que la prisa de la furgoneta no era tanta ya que tenemos que esperar unos veinticinco minutos, durante los cuáles vamos haciendo cuentas. Y de darle vueltas a la cabeza y repasando números, encontramos que el cajero, entre el movimientos de billetes para arriba y para abajo, se ha quedado con cien euros de más. Salimos al muelle ya que la barca sigue esperando. Llamamos al cajero y nos comenta que es verdad que se ha dado cuenta, que pasemos a recoger nuestro dinero. Vamos para allí. Pedimos una furgoneta en el muelle y cuando vamos a subir viene un personaje del hotel que nos dice que si vamos a por el dinero, perdemos el avión, porque el barco no nos espera. Le decimos que el dinero es nuestro y que el cajero ha aceptado su error. Nos dice que desde el aeropuerto podemos solucionarlo. A regañadientes y con la presión de cien personas esperando marchar y no perder el vuelo. Otra vez totalmente desprotegidos, llevados a situaciones límites en que la única salida que te queda es tragar con la injusticia. Igual cuando no aceptaron ninguna propuesta y la única salida era volver sin devolvernos el dinero, igual que con la basura, igual que con el buceo, igual, igual, igual...
Llegamos al aeropuerto, buscamos a Ernesto, para que nos dé la copia del informe y comentarle lo del dinero que nos han quitado. Está en el mostrador que tiene Kuoni. Nada más vernos nos da el informe, y nos dice que como está recibiendo a los acaban de llegar, pobres angelitos, luego nos viene a ver luego a la zona de embarque. Esa fue la última vez que vimos a Ernesto. Allí se quedaron nuestros cien euros y nuestros comentarios sobre la nota que había preparado. Además de no tener ningún tipo de identificación, no pone ni para quien es, ni de quien es, ni siquiera de que empresa, contiene algunos errores como indicar que el cambio de pensión completa a media pensión era a partir del segundo día y algún detalle más.
Seguimos el viaje. Porque aunque esto parecía un punto y final todavía quedaba un gran final, y esta vez, no solo a nosotros sino al resto de los viajeros. Todo empezó a la hora de asignar los asientos. No quedaban plazas juntas. 14 días después, estábamos como al principio, aunque con mucho menos dinero y mucho más cabreo. Podían poner esta frase como titular del catálogo 2005 de Kuoni. Y de fondo alguna de las fotos de la basura y la suciedad que adjuntamos. No venderían viajes pero tampoco estafarían
Después de un follón en las mesas de facturación, subimos al avión. Mientras nos acomodamos, ya vemos que las azafatas andan entre despistadas y sorprendidas. No les salen los números. Hay gente con clase turista que tiene asignado clase business, lo mismo pasa el revés. Los pasajeros se encaran con ellas. Tras unos minutos tensos el capitán del avión habla por el altavoz. Hola, buenos días, disculpen las molestias. La agencia organizadora nos ha facilitado una lista con ciento cincuenta pasajeros y resulta que son ciento ochenta y largos. Además de los problemas de asiento que hayan tenido les informamos que no tenemos comida para todos. Hemos pedido más, pero como tenemos que despegar en menos de un cuarto de hora, no les da tiempo para traerla. Tendremos que compartir la comida. Comprendo que es una situación incómoda y quien considere que por lo que ha pagado no tiene porque pasar por esto, está en su derecho de bajarse del avión.
Otra vez, se repite la historia. ¿Qué habíamos hablado de las situaciones límite? ¿Que otra salida tienes que no sea tragar y tragar?
Por lo menos, después de cada incompetencia y cada engaño, siempre quedaba la esperanza de pensar que cada vez quedaba menos para acabar de una vez con estas dos quincenas demenciales. Aún así, donde parecía que nada más podía pasar pasó. Llevábamos un rato volando. Cuando por segunda vez, el capitán tomó el micrófono para dirigirse al pasaje. Señores y señoras, lo que mal empieza, mal acaba (que nos lo digan a nosotros) y que si el viento, que si el sobrepeso del pasaje previsto, que si tal y que si cual, en fin, que nos estamos quedando sin reservas de combustible y que sería conveniente parar a repostar.
Incluso más que conveniente, necesario diría yo. El efecto Kuoni, se había guardado un as en la manga. Además del retraso acumulado en la salida por el incidente de la comida, se le sumaba la hora y media larga que supuso el bajar en Palma de Mallorca a repostar. Mientras, leía el folleto de Kuoni donde ponía en letras grandes “sin escalas” y “vuelo directo”. Seguí hojeando y pensé, ¿te imaginas unas vacaciones como las que salen aquí?
Esta queja ha sido votada por 13 personas diferentes y tiene una puntuación total de:
120 puntos.
¿Que puntuación le das tu a esta queja?
Sector:Hosteleria Enviada por: Anónimo
Fecha:07/09/04 00:00:00 Url de la queja:
( 5 ) Comentarios Recibidos
JOSE Mª dijo: 14/08/2006 08:31:33
AGOSTO 2006
HEMOS ESTADO EN EL KURAMATHI BLUE LAGOON Y HEMOS ESTADO DE MARAVILLA NO PUEDO QUEJARME DE NADA
HABITACIONES AMPLIAS Y BONITAS COMIDA ESTUPENDA GENTE MUY AMABLE UNAS PLAYAS SOLITARIAS Y LIMPIAS ¿ CUANDO SUBE Y BAJA LA MAREA SIEMPRE ARRASTRA ALGO DE SUCIEDAD PERO SE LIMPIA Y LISTO? POR LO DEMAS PERFECTO MUCHOS CANGREJOS EN LA PLAYA PERO SE ASUSTAN MAS ELLOS QUE NOSOTROS EN FIN LO RECOMIENDO ES UNA PASADA HA POR CIERTO VIAJAMOS CON KUONI Y NO TUVIMOS NINGUN PROBLEMA CHAO
veronica dijo: 30/06/2006 21:55:37
POR CULPA DE GENTE COMO TU HAY GENTE QUE NO VISTARIA LAS MALDIVAS.
HE DE DECIRTE QUE ANTES DE IR A UN VIAJE UNO SE HA DE INFORMAR DE ABSOLUTAMENTE TODO... EN EL CASO DE LAS MALDIVAS PRIMERO TENDRIAS QUE HABERTE INFORMADO DEL TIEMPO YA QUE DE MAYO A NOVIEMBRE ES EPOCA DE LLUVIAS COMO LA EPOCA DE AHORA DE HURACANES EN MEXICO... ESTA CALRO QUE EN UN DESTINO DE PLAYA SI TE LLUEVE A MARES CIOMO ALLI SUELE HACER TODO ES FEO Y ABURRIDO.
ESO PARA EMPEZAR... LUEGO NOSOTROS TB TUVIMOS MUCHOS PROBLEMAS CON KUONI PERO ESO TE PUEDE PASAR CON CUALQUIER TOUOPERADOR A MI ME HA PASADO RECIENTEMENTE EN MEXICO Y EN JAPON CON JAL... SE HA DE IR CON UNA MENTE ABIERTA Y CON SENSATEZ Y ARREGLAR LOS PRBLEMAS DE LA MEJOR FORMA POSIBLE Y SIN ALTERARSE PORQUE UNA VEZ ALLI TE AMARGAS EL VIAJE.. YO DE REGRESO A MALDIVAS TUVE QUE HACER NOCE EN ROMA PORQUE EL VUELO DE KUONI SE RETRASO 3 HORAS PERO TAMPOCO NOS DIO UN SINCOPE... SON GAJES DEL VIAJAR...
Y EN CUANTO A LA SILA YO TE DIGO QUE ME LA PATEE BIEN DE ARRIBA A BAJ Y POR TODOS LOS RINCONES Y NO VI NI UNA RAT NI UNA CUCA NI NADA DE BASURA, AL REVES IBA TOD EL DIA DESCLAZA POR LAS "CALLES DE ARENA Y ME SORPRENDIA DE LA LIMPIEZA E IMPOLUTO QUE ESTABA TODO...
TEN ENC UENTA QUE YO ESTABA EN EL KURAMATHI VILLLAGE EN LAS HBITACIONES MAS CUTRES Y BARATAS Y ALLI DORMI DE LUJO ERA SENCILLO PERO COMODO Y ENCANTADOR SEGUN SE MIRASE...D E TODAS FORMAS NO PASABAMOS MUCHO TIEMPO EN LA HABITACION... TB FUIMOS A LAS HABITACIONES DEL BLUE LAGOON DE UNOS AMIGSO Y ERA TODO CONFORT, MUY BONITO.... M
MIRA NO TE`PUEDO PERMITIR QUE DIGAS QUE EN KURAMATHI O EN CUALQUIER RINCON DE LAS MALDIVAS EL AGUA ESTBA SUCIA... PORQUE ALLI SE VA A VER AGUAS CRISTILAS Y ELLOS VIVEN DEL TURISMO Y ESO NO LO ERMITEN....
LAS MAQUINARIA LAS TRAPAN Y LAS CMAUFLAN CON LA NATURALEZA Y DE HECHO ESTABA HACIENDO OTRO COMPLEJO O REFORMANDO UNO Y LA VERDAD QUE NO SE VEIA NADA SUCIO POR AHI...
MIRA TE RECOMIENDO QUE SEPAS DISFRUTAR UN CPOO MAS Y QUE NO TE AMRGUES TANTO... SONBRETOD Y COMO SE TE OCURRE IR A LAS MALDIVAS EN EPOCA DE LLUVIAS... COMO MIN LLAMA ENVIATE UN MAIL CON EL HOTEL E INFORMARTE DEL TIEMPO QUE ESTA HACIENDO...
SOY UNA ENAMORADA DE LAS MALDIVAS Y ME LLOVIO UN DIA Y MEDIO SABIENDO QUE ERA PROBABLE PERO ESO NO ME AMARGO LA ESTANCIA Y LAS EXCURSIONES A KANDOLHU QUE HICE NUNCA SE ME OLVIDARA ERA EL PARAISO TERRENAL
amparo dijo: 19/04/2006 12:27:03
Realmente, la redacción preciosa. El contenido, pues lo único que demuestra es un total desconocimiento en cuanto a viajar. En mi opinión, ninguna de tus quejas es convincente. Me imagino que tu reclamación habrá sido rechazada. La próxima vez, infórmate bien de tu destino antes de salir.
virginia dijo: 07/10/2005 21:16:42
yo he estado en kuramathi y al margen de lo que les ofrecieran en su tour la isla no está sucia. Si llueve no es culpa de nadie. Si les dá miedo las rayas y los tiburoncitos inofensivos es su problema. Una isla con aquella tiene que abastecerse de electricida y desalinizar el agua. En un km de largo por trescientos metros de ancho es normal que se lo encuentren. A mí me parecio un viaje estupendo...
Irene dijo: 25/10/2004 00:00:00
Es increíble. Vosotros no sereis unos que salieron en la tele hace no mucho por este tema, no? Porque es que la historia era clavadita. Espero que os hayan indemnizado o algo.
Ruboskizo S.L. no se hace responsable de ninguna de las informaciones, opiniones y quejas que se publiquen o distribuyan a través de esta página web,
Web desarrollada con Iwcms.com Ruboskizo, SL. Andres Mellado 29,of.A;28015, Madrid (España).Tlf: 902014705 E-Mail:info@ruboskizo.com Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 17064, Folio 188, Sección 8ª, Hoja M-292060, con CIF B-83121137
Condiciones de usoPolitica de privacidad