Era propietario de un Ford Escort, el cual ya llevaba meses “suplicándome” que lo reemplazara, que ya no podía más. Llegado a esta situación, y aunque algunos consideren que el coche es un artículo de lujo, emprendí junto con mi pareja el difícil “proceso de selección” para adquirir un vehículo nuevo.
Tras consultar con amigos, conocidos y familiares, optamos por comprarnos un Volkswagen Polo, vehículo utilitario, cómodo, que reunía todos los requisitos que buscábamos: ir al trabajo, llenar el maletero de comida y llevar lo más cómodamente a nuestra pequeña hija de tan sólo seis meses. Ya decididos, nos dirigimos al concesionario de la Volkswagen en Ceuta (Garaje África, S.A.) el pasado 29 de abril, eligiendo el modelo y dando como entrada 1.500 €, prometiéndonos que el coche llegaría en junio, sin poder concretarnos el día, simplemente “en junio”.
Pues bien, estamos ya a mediados de julio y en el concesionario nos informan que nuestro coche ha estado en Navarra, luego en Cataluña, últimamente “andaba” por las Canarias (y digo yo que más que un coche es la viva reencarnación del Labordeta, por eso de “un país en la mochila”), pero que no llegará a Ceuta hasta finales del presente mes. El tema es que, por lo visto, no lo traen a Ceuta porque solamente hay dos Volkswagen Polo pedidos en Ceuta y la fábrica no los manda a menos que exista, al menos, un cupo de 10 vehículos. En este sentido, y haciendo un alarde de buena “atención al cliente”, la comercial que nos está llevando el “pedido” nos informa que, “haciéndonos un favor”, han pedido otros tantos vehículos a fábrica para que así pueda llegar el nuestro, hecho que debería ocurrir, como ya he comentado anteriormente, a finales de julio… ¡Qué ejercicio de humanidad! Y pretenderán que yo me crea esto. Pues no, no me creo que hayan hecho ese pedido y, lamentablemente, tampoco creo que mi coche llegue sobre esa fecha.
Llegado a este punto me quedan dos opciones: la primera, resignarme y esperar que el coche llegue cuando a la Volkswagen le dé la real gana o, la segunda, cancelar el pedido y reiniciar todo los trámites para adquirir un vehículo de otra marca. Entre tanto, recuerdo las palabras de Quevedo cuando afirmaba con rotundidad que “poderoso y caballero es Don Dinero”, o aquello que apuntaba que “tanto tienes tanto vales”, pero, no obstante, no puedo conformarme con darle razón a tales citas y rebelarme contra lo que me está resultando una absoluta injusticia. Me explico: el concesionario debería haber sido más sincero a la hora de indicarme los plazos de entrega y no marearme y cambiar de versiones continuamente; luego, debe darse el mismo trato tanto al cliente que se compra un Mercedes de 60.000 € como al currante que se gasta 12.000 en un coche menos espectacular pero que le es imprescindible para su día a día. Y mientras tanto, en la TV la Volkswagen quiere convencer de que adquiramos uno de sus vehículos… Pero, permítanme el consejo, tengan cuidado porque si se descuidan su coche puede convertirse en un viajero incansable que recorrerá toda España, necesitando de más “compañeros” que tengan el mismo destino para que, por fin, llegue a su concesionario.
Resumiendo, existen, desgraciadamente, cada vez menos profesionales formales, cada vez hay más letra pequeña en los contratos que intentan tratar al cliente como un auténtico bobo y cada vez los que dirigen estas grandes empresas tienen los bolsillos más llenos y las conciencias menos limpias. Señores y señoras de la Volkswagen en España, tengan cuidado con tratar a los clientes como pánfilos, sean precavidos a la hora de prometer plazos y condiciones de entrega… Y les reitero que sean cuidadosos al respecto porque quizá, algún día, la gente “despierte” del letargo conformista y de indiferencia en el que actualmente nos encontramos todos los consumidores de esta terrible sociedad capitalista y nos dé por reclamar los que nos pertenece, a dirigirnos a todas y cada una de las oficinas de consumidores y solicitar legítimamente los que nos pertenece. Sean precavidos y estén a la altura de sus clientes: no les estoy pidiendo que mi Volkswagen Polo aparezca solo en una estación de servicio mientras tomo un café junto a un amigo. Sólo les estoy pidiendo que cumplan con su palabra y sean formales a la hora de tratar con los clientes. Y pido esto, entre otras cosas, porque el coche lo voy a pagar escrupulosamente, ni la Volswagen ni nadie me va a regalar nada.
Reciban un cordial saludo
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Sector:Compra / Venta Enviada por: Anónimo
Fecha:13/07/06 00:00:00 Url de la queja:
( 1 ) Comentarios Recibidos
mohamed dijo: 24/07/2006 19:12:17
G.Africa sigue estafando al consumidor estimando tiempo y no da credibilidad cuando tu esperas por tu polo mientras llegan por la puerta trasera 3 touareg y el viaje absurdo??de Navarra a canarias para mas tarde ir a ceuta pero no llega el momento ayyyyyy dios mio!!
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