En el paseo de Gracia número 59 de Barcelona nos podemos tomar uno de los cafés más sabrosos de la ciudad. Café Torino (pertenece a la empresa Sweet Ice, S.L) es el nombre de una de las cafeterías con más solera de la Ciudad Condal. Local de estilo modernista, su elegancia, calidez y seriedad contrasta con la de sus propietarios, dos señores que lo único que valoran en la vida es el dinero. Son dos individuos que se dedican a jugar a un Monopoly real, es decir, a especular con sus infinitas propiedades. En su poder tienen firmas importantes de ropa y otros negocios que les permiten llevar el nivel de vida de un jeque árabe. No obstante, ese no es el tema que nos concierne. La gravedad del tema radica en su trato hacia los trabajadores, todos ellos con necesidades económicas, es decir trabajan para pagarse un hogar y/o unos estudios. No son niños que trabajan para comprarse una moto, para que quede claro. Los reyes del Monopoly se han cansado de la cafetería, y han alquilado el local a la joyería Rabat. A los trabajadores no se les ha comunicado nada, sólo se han enterado de los hechos por las lógicas flirtraciones. Estos individuos saben que juegan con ventaja, ya que a Sweet Ice también pertenece la heladería Haggen-Dazs que hay al lado de Café Torino, por lo tanto trasladarán a los trabajadores a la heladería sin ningún tipo de contemplación, ya que por contrato es totalmente legal. Sin embargo este cambio es totalmente sucio y denigrante. No respetarán horarios ni salarios (disminuyen horas de trabajo aludiendo necesidades de empresa), y todos los trabajadores con contrato indefinido de la cafetería llevan varios años trabajando, y todos ellos han conseguido con su trabajo unos horarios que les permiten ir a clase o atender las necesidades domésticas (hijos y familia en general). Deberán cambiar turnos de clase, circuntancia que a estas alturas de curso resulta misión imposible. Los horarios que tenían todos desde hace años son tirados a la basura sin ningún tipo de contemplación. El despelote se acentúa con los rumores del futuro cierre de Haggen-Dazs. Sí, la heladería también se cerrará, pero nadie sabe nada al respecto. Y no existe información por una razón bien sencilla: ofrecen al trabajador unos horarios incompatibles, disminuyen las horas de trabajo, esconden información, surgen rumores falsos, y todo ello forma un cocktail explosivo con la única finalidad de marear al trabajador para que se harte y deje el trabajo, así los reyes del monopoly se ahorrarán los finiquitos e indemnizaciones correspondientes. Y de acuerdo que todo ello se sitúa dentro de una legalidad totalmente despreciable y legal, pero donde esta el respeto y la empatía. La legalidad desgraciadamete no es sinónimo de humanidad y comprensión. La justicia está al lado del poder, por lo tanto es injusta. El ser humano con poder es despreciable y egoísta. ¿Estos dos señores no tienen corazón? NO. Lo único que tienen es dinero. Son gente vacía, pero con dinero, y en esta magnífica sociedad es lo único que cuenta. El 7 de enero es el día en el que la vida de todos ellos cambiará. La intención no es el drama, sino una simple y realista denuncia de unos hechos vergonzosos.
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Sector:Hosteleria Enviada por: Anónimo
Fecha:21/12/03 00:00:00 Url de la queja:
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